
NUESTRAS VENTAJAS
Tráiganos su garrafa y aquí en su Centro de Llenado, la lavamos, desinfectamos y llenamos con Agua Purificada, tratada con los más altos estándares de calidad:
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Sedimentador: Elimina partículas y sólidos en suspensión.
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Suavizador: Eliminación de Calcio y Magnesio causantes de dureza
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Carbón Activado: Elimina compuestos orgánicos incluso derivados del petróleo
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Ultrafiltración: De 0.5 a 5 micrones, elimina turbidez y microorganismos.
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Osmosis Inversa: Hiperfiltración, retiene bacterias, virus e impurezas disueltas o no disueltas hasta en un 99.99%.
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Rayos Ultravioleta: Libre de sub productos asociados a la desinfección química
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Ozono: Super oxidante, haste 3,000 veces más eficaz que el cloro para desinfección.

Conozca Nuestras Ventajas
Nuestra agua es pensada y tratada para ser ligera y poseer la mejor composición físico-química que usted pueda encontrar:
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Sólo 170 ppm. de solidos disueltos; de manera que al mismo tiempo que no aporta contaminantes, tiene mayor capacidad de limpiar minerales inorgánicos y tóxicos del organismo.
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Por ser ligera, facilita el trabajo de los riñones y mejora su capacidad de limpieza; muy importante en casos de diabetes y obesidad.
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pH Neutro de 7.0; recuerde que un pH menor a 6.5 lo vuelve propenso a Fatiga, Artioesclerosis, Osteoporosis y otras enfermedades. Mientras que un pH elevado puede causar depósitos de calcio y otros inorgánicos en arterias, hígado, corazón y oido interno.
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Previene y mejora casos de artritis, retensión de líquidos, cálculos en riñones y vesícula.
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Muy baja en sodio, por lo que beneficia a personas con presión arterial alta y enfermedades hepáticas.
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Excelente para preparación de café y alimentos.
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Excelente para lavados faciales y de cabello.
EL SECRETO DEL AGUA:
« La célula es inmortal. En realidad es el fluido en el que flota, básicamente agua, lo que degenera. Por lo tanto, al renovar ese fluido a intervalos, proporcionaríamos a las células lo que necesitan para su alimentación, y hasta donde nosotros conocemos, el pulso de la vida continuaría para siempre.».
- Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina en 1912